Ayer mi hermano empezó sus vacaciones útiles. Un bus lo lleva al club donde está todo el día haciendo deporte, gastando energías y haciendo un poco de vida social. Yo no me inscribí porque hay un tope de edad, pero gracias a mis padres, termine yendo igual, para tomar algo de sol y para no 'abombárme en casa'. Claro, es un lindo lugar con piscina, playa y un clima muy agradable, pero después de 7 horas sin hacer nada, terminé -oh, que sorpresa- aburriéndome más que en casa. Así que, como tenía un cuaderno y un lapicero a la mano, escribí lo siguiente:
El día está terriblemente soleado y hay tanta luz que mis ojos están a punto de explotar.El aire está helado y me causa un escalofrío del todo desagradable cada diez segundos. Y sin embargo, me encanta.
Se oyen las risas de los niños como música de fondo y el chapoteo del agua de las piscinas suena alentador. Puedo sentir los adoquines de cemento bajo mis pies. Están tibios, a causa del sol. Puedo oler la sal en el ambiente. Puedo hacer lo que me plazca dentro del club, y sin embargo, estoy bajo la sombra, escribiendo quién sabe qué. Mi única escusa es decir que el ambiente me lo pedía. No suena muy convincente, lo sé.
Todo está tan bullicioso y tranquilo a la vez. Siento que la gente me mira extraño, quizás porque en vez de estar dentro de la piscina, prefiero escribir. ¿Pero que puedo decir? El ambiente me lo pedía. A parte, ya no tengo saldo, no tengo ni la menor idea de dónde está mi hermano , me zumban los oídos de oír tanta música y ya no quiero seguir leyendo sobre hobbits, magos o anillos increíblemente poderosos.
El ambiente me lo pedía.
Neave
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